REFLEJO
La más preciosa sensación puedo decirte,
en esta veloz vida y estíos incesantes,
vividos en mis breves y tímidos instantes,
es tu áureo amor que mi alma pudo abrirte.
Fue como el paso de dos que se cruzan,
bajo el sol encendido de tarde candente,
donde hasta la piel siente lo que no se miente,
y ansias muy profundas por fuera se empujan.
No supe tu nombre ni pude conocerte,
mas el tono de tu piel me tuvo rendido,
y en mi garganta un nudo quedó contenido
que me cegó a todo menos a verte.
Nena de paso raudo al calor inclemente,
ibas veloz a un rumbo para mí incierto,
mil mundos posibles soñé en ese puerto,
y vi que nuestro azar era muy diferente.
¿Quién te esperaba alegre, pleno y dichoso?
Solo la fantasía fue mi único consuelo,
recordando tu piel suave como terciopelo,
muchacha de un instante, recuerdo hermoso.
Si pudiera elegir lo que más desearía,
es que aquella tarde en que tu luz me encendió,
y tu alma, lejana, mi ser no comprendió,
ese instante fuera eterno en la vida mía.
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