MUCHOS MUNDOS HABITADOS
El Señor Omnipotente, nombre Sin Fin,
a Moisés llevó a alta y gran montaña,
cuyo nombre sagrado es gloria y gran hazaña,
es misterio eterno, sagrado y sin fin.
Lo llamó «hijo mío» con inmenso amor,
y obras de sus manos prometió exhibir,
a estado de gloria quiso así convertir,
para gozar por siempre de su favor.
Sin fin de días, Él es bondad y sin edad,
¿no es sin fin, incontable y también eterno?
Mas no vio el todo, sino solo lo externo,
pues es inmensa su obra y su gran verdad.
Cara a cara habló con su siervo muy fiel,
mas siendo hombre en esta corta existencia,
solo vio parte de la inmensa potencia,
que cubre todo lo creado junto a Él.
Vio la tierra entera y su lejano confín,
y almas habidas y también por haber,
cantidad cual granos del mar al parecer,
y otros mundos más, obra inmensa y sin fin.
«¿Cuál es el fin?», preguntó con inmenso amor,
y respuesta vasta cual la gran eternidad:
«Para su obra, su gloria y su bondad,
ese es el fin del Supremo Creador».
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