MI OBRA Y MI GLORIA
La perpetua transitoriedad de nuestro fugaz presente;
por eras y el cosmos, es un decisivo ahora.
adorada mía, la esencia ansiada el alma nos devora,
nuestros rayos y sombras, tuyos y míos, finalmente.
Si esta pasión que alhaja nuestros corazones
ha de vivir imperecedera y con ardiente sentimiento;
es menester avivarla con todo nuestro aliento,
para amarnos sin mañana, sin dudas ni razones.
Boca a boca y cuerpo a cuerpo, por siempre fundidos
en acto de suprema y mutua amalgama amorosa,
firme aun bajo la inclemencia más poderosa,
venciendo a la suerte que a mortales tiene sometidos.
Amor mío, si amarte es mi obra, adorarte es mi gloria,
lo que da sentido a mi viril y ardiente esencia;
nací para cuidar tu flama divina con diligencia,
y vos, para ser el fuego que enciende mi memoria.
Somos opuestos que se atraen y unen mutuamente;
nacidos para dar forma a inefable plenitud,
alma, mente y cuerpo, uno solo en la virtud,
que funda nuestras vidas en lazo sempiternamente.
En tus ojos quiero que los míos queden absortos sin piedad,
mientras tu cabellera es mi refugio fiel y seguro;
del desasosiego eterno seré tu descanso puro,
y poseerte por siempre será mi única verdad.
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