Poesía donde lo mortal y lo eterno se encuentran.

MI MUSA VEDADA

 

Cual llama que a la polilla embriaga, me sos inaccesible;

mi tozudez me obliga ese precio de tormento a sentir,

mas tu ojeada tienta aun a lo más invencible,

y me rindo a su hechizo sin poder huir.

 

Con tus susurros graves, mi alma forrás en arrullos;

mi mustio corazón, de amor no correspondido dolido,

descartás mi ser con tus leves y triviales murmullos,

dejando en mi pecho un sueño ya vencido.

 

Pero no resisto tu piel, sedosa y aromatizada,

y me rindo a tu divino e inmenso esplendor;

es la ponzoña dulce que mi esperanza deja destrozada,

y me ata a tu recuerdo con todo su rigor.

 

Tu cabellera castaña, cual tarde lluviosa, me deprime,

cada vez que mis anhelos tu dulce favor buscan obtener;

mas nutro mi esperanza, mientras tu melena me es refugio sublime,

y en su suave sombra quiero permanecer.

 

Tu mirada osada y esmeralda me impele a perecer hechizado;

abismado en tu luz, que sutil me devolvés.

mi alma, sin ser amada, por siempre te ha amado,

y en ese mismo vacío te clama y te deja ir, tal cual es.

 

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