MI CONSORTE, MI VERSO
Aún recuerdo el día de nuestro encuentro,
lleno de extraña y dulce emoción,
ardía en mi pecho gran inspiración,
y entraste en mi alma para estar dentro.
Nuestras nupcias fueron de tinta y papel,
trajiste tú la gracia y la hermosura,
yo puse mi semilla firme y segura,
y creamos algo eterno y muy fiel.
Fruto de tanto amor nació mi regocijo,
nuestro primer poema, amado descendiente,
de luz y de verdad siempre presente,
será por siempre mi único cobijo.
Creció nuestra estirpe: ciento treinta y dos retoños,
nacidos del amor y de la ilusión,
eternos, sin mancha ni confusión,
son el fruto bendito de mis otoños.
Llegará el día en que yo sea solo ceniza,
y ellos recorrerán cualquier camino,
venciendo al tiempo y a todo destino,
llevando nuestra voz por tierra y brisa.
Vivís para siempre, y en vos seré eterno,
tus letras me regalan inmortalidad,
cuando sea polvo quedará mi verdad,
hablando por mí en el recuerdo interno.
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