LA SANTA TRINIDAD
El Hijo Unigénito
salía del agua.
El Padre,
desde los cielos abiertos,
daba testimonio:
«Este es mi Hijo Amado,
en quien tengo complacencia».
Y el Espíritu Santo,
bajando en forma de paloma,
daba la señal eterna:
Aquel es el Cristo.
Los tres Dioses
asistieron y se manifestaron
en un mismo
sagrado evento.
Un hombre mortal:
Juan,
lo vio todo
y dio testimonio
ante el mundo.
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