Poesía donde lo mortal y lo eterno se encuentran.

EL CONSUELO DE TU PLACENTERA AUSENCIA

 

Siquiera, con todo mi ser, aun anhelándolo, podía intentar,

por un día sufrir amnesia y olvidar tu perfume y aroma;

en mi mente el recelo su faz cruel jamás asoma,

me dije: sin tu ausencia nada podré ya imaginar.

 

Así mi corazón en tu naturaleza siempre soñaba,

cada luna de octubre, cuando junto a ti te tenía.

Ceñir tu talle y acariciar tu cabello yo podía,

juntar mi faz a la tuya… y tu calor me embriagaba.

 

Tantas veces lo más sagrado de mí te confié:

mi corazón herido, desgarrado y siempre sangrante;

lo puse en tu mano y poder, mi cruel amante,

mas no cuidaste el tesoro que yo te entregué.

 

Creí tus manos distintas a cuantas me acariciaron;

mas luego contra el suelo, hechas trizas, lo volvieron.

Tu fe y lealtad faltaron, y de golpe lo hirieron,

otras manos su daño reparar poco a poco lograron.

 

Miedo ya no tengo, pues aprendí a confiar otra vez;

con quién ser vulnerable y darme por entero y seguro.

Alguien sin tu ponzoña amarga ni tu mal oscuro,

que no quiera herirme ni verme sangrar con altivez.

 

En mi vida ya no hay lugar ni espacio para vos;

tuviste tu gran oportunidad, mi fe en tus manos puesta.

Mas hoy tu llanto y dolor, tu pena y tu protesta,

ya no los quiero; otra cuida mi joya, hoy, por los dos.

 

© 2026 Ulises Javier Fratesi Bay – Corazón Negro Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de estos textos, su distribución, modificación o uso en cualquier formato sin autorización expresa del autor.