EL AMOR ES
El amor es, de los amantes, la dulce borrachera.
Dulce evasión de una realidad cruda e insoportable.
Camino a Edén o al abismo, senda larga e interminable.
Como muerte prematura en loca y torpe balacera.
El amor es, de los amantes, insanable adicción.
Refugio ante la lejanía cruel y siempre cotidiana.
Paréntesis vano de altura y cima siempre soberana.
Cual ley que impone el desamor y la dura separación.
El amor es, de los amantes, pozo oscuro de negación.
Cuerpo de extraña ley que lenta y hondo los drena.
Filtro de dolor que desde el alma hondo los aliena.
Cual furioso mal de una muy dura y amarga indigestión.
El amor es, para el amante, fiel y devoto acompañante.
Divina creación a la cual huir es afán posible.
Cual salud o gracia inmensa, siempre segura e infalible.
Siempre oculto y hoy diligente y atento visitante.
El amor es, de los amantes, inalienable herencia.
Parte de los oscuros pasadizos del corazón.
De la esencia, su faz y alma son pura y apacible don.
Libertad de la mente y su mayor y mejor consecuencia.
El amor es, de los amantes, gozoso y bravo fruto.
Niño dichoso que exhibe su bella cara y brillo.
Queriendo ser astro, su reflejo es claro y sencillo.
Deseado sin cesar, sin mancha ni rastro de luto.
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