DISCURRIENDO EN TODO LO INMOLADO
Discurriendo en lo inmolado, dejé todo el bien que tenías;
Cariñosos abrazos, miradas de amor, pasaron sin ser vistos.
La plenitud y encanto de nuestro amor quedaron ya reducidos
a pura ceniza; no fui pasión ni altas rebeldías.
Solo tu ausencia vana me queda; el tiempo corre prestamente;
asfixiando tu ser, haciéndote imagen de la ausencia misma,
tu reflejo atestigua el cambio que en tu ser se abisma.
Y cumplo solo el deber, no lo que quiero, tristemente.
Siento en mí algo roto; mi ser es pozo que todo lo succiona;
al intentar revivir tu tierno amor que me inspira,
es en vano: ya no está tu fuerza ni tu mirada zafira.
Veo que muero cada día, mas algo en mí no perdona.
Solo Dios sabe qué es vivir sin tu natural presencia,
viendo mi corazón rasgarse y sangrar a borbotones espirituales.
El dolor desolador quema mis deseos sentimentales.
Es la mustia carencia; es tu ausencia y su lacerante esencia.
Hallé mi liberación: ser eunuco de tu propia devoción;
a triste condición veo mi ser, que anhela eternamente,
ya listo a ser domado y sumiso a la soledad, miserablemente.
Consagrado a la mala suerte y sin tu amor y tu pasión.
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