CRASO HORROR
Aquello que mutila alma, espíritu y corazón,
Con pánico indecible, nacido del gran duelo;
Desamor que rasga el cielo, negro y de hielo:
Es marca al rojo vivo, ardiente quemazón.
Amantes nada pueden ante tanta dura desgracia;
Pérdida impuesta por rito de cruel destino;
Mandatos hipócritas, locura y desatino,
Cuya obra es matar corazones por encargo y gracia.
Padre, si en tu sitio callado yacés, silente,
¿Por qué tu desdén me pesa y condena tanto?
¿Por qué mi primavera cambia en llanto?
Tengo amor… y pedís que sea indiferente.
Madre, si cargaste tu vida vacía, resiliente,
¿Por qué ves que tu suerte sea también la mía?
¿Por qué quisiste para mí lo que te ofrecía?
Hice solo lo que creí más justo y prudente.
Hermana mía, en tus tantas largas estaciones,
¿Por qué no pudiste nunca vos auxiliarme?
En vos creí, y solo pude confiarme;
Creí merecer que no me dieras abandonos.
Tío del alma, en desamparo cruel me dejaste.
Atónito, nunca quise que así me traicionara.
Fuiste quien mi destino todo trastornara,
Cuando a mi amada, vil, su honor mancillaste.
“Estos versos expresan sensaciones, recuerdos transformados y símbolos. No pretenden reflejar hechos exactos ni describir personas tal cual son en la realidad.”
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