Poesía donde lo mortal y lo eterno se encuentran.

CORAZÓN TRASPASADO

 

Cada día misterioso calla el corazón su latido,

alborada fiera firma una muerte clara y cierta;

sin buscar su mal, la suerte así se le despierta.

por ansiar ternura, sufre dolor y su olvido.

 

Su fin es secreto; no hay voz ni gaceta que lo diga;

¿a quién importa uno más entre tantos millones?

Vaga muerto en vida, ajeno ya de razones;

ganó el egoísmo, y con él, injusticia enemiga.

 

Cada día atroz pesa más su vida y existencia;

le es carga dura, con el corazón vacío y hueco.

Su hondo desgarro pinta un mundo triste y seco;

todo es sombra gris, tras amar sin tener conciencia.

 

Herido de dolores cual saetas bien aguzadas,

se desangra en raudales que brotan y que fluyen.

Sus jadeos cortados poco a poco se destruyen;

no aguanta más puñales ni lanzas ya clavadas.

 

Días, meses, años pasan en marcha abominable;

siente cada vez más lejos su propio ser y vida.

La existencia es llaga, siempre abierta y siempre herida;

¿vivo o muerto estoy? La angustia es interminable.

 

Cada aurora un corazón se apaga y se enmudece;

quien lo lleva, despierto, a su ruina ya sucumbe.

Dormir para siempre es lo que su mente ya derrumbe;

desde el fondo del ser, perpetuamente perece.

 

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