ADORADORES DEL DESAMOR
Oh, farsantes, que del amor esencia profesan,
y, sin embargo, sus dulces frutos niegan…
de su gozo supremo, cobardes ya reniegan,
vacíos corazones, que nunca lo confiesan.
Pérfidos, que en discordia chismes urden,
Infames; sus bocas, los amores muelen.
Tercos… por quienes aman jamás se duelen.
Por fuera bellos, de podredumbre se cubren.
Por vanidad, presumen bondad piadosa,
Vierten veneno en gran caudal, sin clemencia.
Engreídos, cerviz alta y vil presencia.
Su diadema altiva es ponzoña pomposa.
Aman su miseria más que el gozo y la calma,
Sus duros corazones, celos los devoran.
El nombre del amor dicen, mas no lo exploran.
Ruines, que matan sin fe y sin alma.
Ustedes, que por mal ajeno cizaña tienden,
¿por qué matan el amor tras verlo y amar?
¿Un gesto de piedad han de saber mostrar?
Al fruto amoroso, dichoso, al fin lo hienden.
¿Por qué de resentimiento sus almas se colman,
Mientras los amantes su ruego les extienden,
En vano, pues derechos jamás les comprenden.
Amor y santa pasión sus entrañas deforman.
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